La palabra Valentín hoy evoca amor, corazones y rollos de esos por todas partes verdad? si si...yo me considero también una ñoña redomada, me encanta celebrar estos días.
¿Que es un día comercial? pues claro, ¡y qué día no lo es! semanas de oro, findes sin iva...que me digan qué día -en este mundo consumista en el que vivimos- no es comercial.
¿Que el amor hay que celebrarlo todos los días? pues claro, pero te metes en la rutina diaria y bueno, tener un día señalado en el calendario con corazones no está de más, eso mismo es lo que hace ese día "especial", que es una vez al año -y si lo celebras más veces pues eso que te llevas-
Peeeeeeeeeeero tengo que tragar saliva ante todo esto porque, tengo que admitirlo, tras siete años juntos sigo esperando que mi marido me sorprenda, y sigo dándome de bruces con la realidad...sigo sin encontrarme un mínimo corazón de chocolate en la mesa por la mañana, ni una triste flor del campo, ni un cacho de papel escrito a mano, y para qué vamos a seguir hablando del -maldito- zumo mañanero...¿para qué?
Pero en fin, este día es por un sacerdote llamado Valentín que casaba en secreto parejas enamoradas en épocas de Roma no? pues casi que me voy a plantear vestirme de monja para celebrar este día, porque al paso que vamos, mis ganas desde hace unos días de tanga rojo y cena romántica van de culo.
Así que seré realista, tiro la toalla...o me busco otro marido o con este ya no tengo esperanzas de detalles románticos más allá de ir a pasarle la ITV a mi coche -puro amor-
Pero bueno, yo aún así, me he pintado mis morros de rojo
-maravillosa barra permanente de Sephora por cierto-
porque a pesar de todo, os deseo amor incondicional y muestras de que eso existe en vuestras vidas.
Y porque hay que acompañar el amor con mucho humor.
¡Feliz día del sacerdote!
❤ ❤ ❤










